14/4/09

"Entre los muros" de Laurent Cantet


Por Naief Yehya
Publicado en TERRA

Los filmes sobre salones de clases pertenecen a un género vasto, a menudo sentimental, didáctico y en ocasiones demagógico. La narrativa está regida por la dicotomía entre dos espacios contrapuestos, y muchas veces antagónicos: el del profesor y el de los alumnos. Cualquier filme de este tipo describe un sistema de poder y control, por tanto trata acerca de la tensión entre los participantes, y es una especie de kammerspiel claustrofóbico, siempre al borde de la confrontación. El nuevo filme del realizador Laurent Cantet, Entre les murs, parte de las convenciones clásicas del género, y utiliza un salón de clases para reflexionar en torno a tensiones raciales y culturales en la Francia contemporánea. Cantet ha logrado hacer un cine social que nunca es solemne ni dogmático. Aparte, desde sus Recursos humanos y El empleo del tiempo, cada una de sus películas, independientemente de su "mensaje", es una vigorosa propuesta estética. La cinta de Cantet obtuvo la Palma de oro en el festival de Cannes, el pasado mes de mayo, y fue elegida para la noche inaugural de la edición 46 del Festival de cine de Nueva York, donde Terra Magazine tuvo la oportunidad de conversar con el director.

¿Podría explicar como alcanza el naturalismo en su filme? ¿Cuál es el equilibrio entre improvisación y la planeación?
No puedo responder con toda certeza, ya no recuerdo exactamente qué nació de la improvisación y qué salió del trabajo con los estudiantes, qué fue lo que yo pedí y qué surgió durante la filmación a través de la libertad que dábamos a los actores para usar lo que yo quería que dijeran dentro de sus participaciones improvisadas. Lo que sí es cierto es que trabajamos durante todo el año escolar que precedió a la filmación, todas las semanas entre cuatro y cinco horas con el equipo de alumnos. Esto es lo que a menudo hago cuando trabajo con actores que no son profesionales, pero aquí fuimos un paso más allá ya que tomamos el riesgo de improvisar durante la filmación. El guión se escribió en paralelo con esos talleres de improvisación. Cada vez que filmábamos comenzábamos con una discusión muy larga acerca de los elementos del guión que me interesaba escuchar. Determinábamos así la trayectoria que yo quería dar a cada secuencia. Luego, ya en la clase yo daba ciertos puntos de referencia a cada uno de los actores, para señalar en qué quería que se enfocaran, aún sin saber exactamente qué se diría. Entonces, François Bégaudeau, el autor del libro en que está basado el guión, y actor principal, iba a su escritorio y comenzaba la lección. Los alumnos empleaban los puntos que yo había dado así como sus experiencias personales. Teníamos tres cámaras rodando todo el tiempo, una sobre François y dos sobre los alumnos, para tratar de capturar las emociones, la energía y sutilezas que provocaban las discusiones. La primera toma era improvisación total, en la segunda toma pedía a los estudiantes que cambiaran ciertos elementos de sus participaciones, que retomaran algún pasaje, que cambiaran de orden lo que decían, que añadieran o quitaran algo de lo que habían dicho y así reconstruíamos la escena. De esa manera los jóvenes ya estaban actuando desde la segunda toma, y lo hacían con naturalidad ya que asumían su papel como actores. A veces hacíamos siete u ocho tomas para cada secuencia. Lo que me sorprendió es que durante la edición nos dimos cuenta que podíamos mezclar las tomas, la improvisada y las más trabajadas, y todas tenían la misma energía, precisión o verdad.

Eligió una interesante mezcla étnica para los estudiantes. Es un panorama muy revelador de la sociedad francesa.Elegimos trabajar en el barrio parisino del 20º arrondisement, donde hay gente muy diversa en todos sentidos: en lo étnico, social, racial y cultural. Eso me interesaba mucho. Yo pienso que esto le da al filme una imagen muy justa de la sociedad urbana francesa de hoy.

Su propuesta se centra exclusivamente en el interior del salón de clase y no mira hacia la calle. ¿Por qué?Para mí, la puesta en escena consiste en encontrar un dispositivo fílmico, en este caso elegí no salir de los muros de la escuela, hacer de ese edificio cerrado una especie de caja de resonancia en el que las paredes hicieran que el mundo exterior reverberara en el interior. También es una forma de responder a una percepción reaccionaria de la escuela, en la cual mucha cierta gente quisiera que ésta fuera un espacio protegido de las turbulencias del mundo, aislado del exterior, lo cual es imposible. Yo creo que los alumnos vienen a clases con la influencia de sus problemas, de su vida, de la calle y de una cultura que no es necesariamente la misma que tiene la escuela. Para transmitir algo se necesita establecer una vía de comunicación y no podemos esperar que ésta sea tan desequilibrada como algunos profesores quisieran. No podemos compartir la lengua de Molière, Racine y Proust con los alumnos si no queremos escuchar su lengua, su manera de hablar, sus preocupaciones y su relación con el mundo. Yo quería mostrar el salón de clase como un espacio en el que se aprende la democracia, donde se aprende a escuchar y a tomar en consideración los argumentos de los otros.
¿Cuál es el objetivo de mezclar improvisación y actuación?Primeramente a mí me interesa escuchar a la gente implicada en la historia que estoy contando, quiero aprovechar esa experiencia en el universo que describo y eso es muy importante para nutrir al filme. Pero yo no soy documentalista, no sabría como hacer un documental. Me gusta escribir, contar y construir historias a partir de los elementos que capturo de la realidad. Al escribir un guión uno puede sintetizar en una secuencia de cinco minutos una variedad de elementos que podrían haber sucedido, y al situarlos de determinada forma entre el inicio y el final del año escolar, éstos pueden adquirir un sentido determinado. Además, con estos alumnos pudimos crear personajes, es decir que no son ellos mismos quienes se presentan ante la cámara, como sucede en un documental, y de esa manera cuentan con una especie de protección a su identidad, la cual les permite que sean más sinceros y naturales ya que no hablan de sí mismos sino de su personaje, aunque éste tenga experiencias y una vida muy semejante a la suya.

¿Cómo se compara su propia experiencia como profesor con lo que vemos en la pantalla?
Hace ya muchos años que no doy clases pero yo lo hacía en un pequeño colegio rural, en una ciudad muy pequeña cuya población era lo que podríamos llamar de clase media provinciana, por lo que no tuve la experiencia de la diversidad que se muestra aquí.

¿Cómo eligió a los profesores?Los profesores también son maestros reales de la escuela en que trabajamos todo el año que se involucraron en el proyecto y crearon sus personajes. Una quincena de maestros aceptaron participar y seguimos en mismo proceso con ellos que con los estudiantes. Su experiencia alimentó al filme de una manera muy vital. Lo padres fueron el tercer grupo que hice participar, así que se trata de auténticos padres de familia que tienen la oportunidad de reflejar sus propios puntos de vista, sus aspiraciones y esperanzas para sus hijos.

¿Qué lugar ocupará el filme en el actual debate por la educación en Francia?El filme será tan sólo una pequeña piedra en un debate más viejo que yo, que divide al cuerpo docente y a la sociedad francesa, y que se ha vuelto una especie de deporte nacional. Lo que sí parece es que el filme ha vuelto a lanzar el interés por discutir el tema públicamente. Este es un debate muy ideológico que no me interesa tanto, porque es simplemente una confrontación entre aquellos que creen que la escuela es un espacio que también debe enseñar lo que es la ciudadanía y otros que creen que la escuela es un lugar donde el alumno debe aprender cosas al ser aislado del resto de su experiencia humana. Lo que yo quería realmente mostrar es lo que podría pasar en un salón de clases con 25 alumnos y un profesor de francés. No quiero sacar conclusiones yo mismo, sino mostrar una serie de momentos en un año escolar y dejar que la ideología eventualmente alcance a la narrativa, que es lo que ya está pasando.

¿Qué será de la carrera de los jóvenes actores de este filme?Algunos de ellos ya están actuado o haciendo castings para otros filmes, pero algo que me dio mucho placer es que la noche en que recibimos la Palma de Oro en Cannes, ellos se dieron cuenta de que habían sido reconocidos por su trabajo y su talento. Y eso es importante porque fue una respuesta contundente a la estigmatización de que son objeto los jóvenes en general y los hijos de inmigrantes en particular, que son vistos con miedo o bien que son invisibles y nadie quiere tomarlos en cuenta. En ese escenario este grupo de jóvenes se convirtió en el rostro de Francia y para ellos eso fue muy emocionante.

10/4/09

Versión fílmica de "Asfixia" de Palahniuk


Asfixia es la ópera prima como director del actor Clark Gregg (Iron Man), que también se ha encargado de la elaboración del guión cinematográfico que se basa en la novela homónima de Chuck Palahniuic, responsable de El Club de la ’. Sam Rockwell encarna a Victor Mancini, un actor de tres al cuarto que trabaja en un parque temático que decide sacarse un sobresueldo acuñando el arte del timo y el engaño con suma maestría. Mancini se dedica a ir por los restaurantes más caros de la ciudad fingiendo asfixiarse con su comida, de modo que pueda así obtener el ansiado cheque de recompensa por parte de los dueños. A esta situación hay que sumar la adicción al sexo que sufre el protagonista, alternando su presencia en las sesiones de terapia con el sexo furtivo que ya ha practicado con casi todo el personal de la residencia en la que vive su madre, que, para colmo de males, no le reconoce. Será en esta residencia donde una doctora se resiste a sus encantos, provocando en Victor Mancini una obsesión que pronto se transformará en enamoramiento.

6/4/09

Publican las cartas de Beckett

Sumergidas durante años en una oscura trama de diplomacia literaria internacional y un escrupuloso trabajo académico, Las cartas de Samuel Beckett finalmente han salido a la luz, publicadas por Cambridge University Press y resultan sorprendentes.
En sus obras publicadas, Beckett era parco y reticente pero en sus escritos privados aparece humano y afable. Este volumen (se anuncian tres más) comienza auspiciosamente con dos notas de Beckett a James Joyce, en la segunda de las cuales (de abril de 1929) este profesor de 23 años de la École Normale Supérieure de París educadamente le informa al maestro sobre la distinción entre las formas infinitivas y sustantivas de una frase griega, tal como informa The New York Times.
El volumen termina con una carta fechada 10 de junio de 1940, sobre un juego de billar de ese viernes siguiente, el mismo día en que los alemanes ocuparon París.
En los años transcurridos entre estas misivas, Beckett abandonó una carrera académica; publicó un puñado de ensayos, un libro de poemas, un estudio de Proust, un libro de cuentos y una novela (Murphy, 1938). Por esos años el autor de Molloy tuvo estadías intermitentes en Irlanda, Inglaterra, Francia y Alemania. La correspondencia arroja un retrato del artista que lo muestra como un hasta entonces inestable.

4/4/09

El íntimo cuchillo en la garganta


Por Luis Chitarroni
Publicado en Ñ

Philip Roth no es alguno de los escritores que creemos que es. Tampoco es todos, como lo demuestra el nerviosismo, menos estilístico que atávico, de sus primeras personas. Consideramos una característica de las cuerdas vocales de los personajes de Roth vibrar, por lejos que estén de casa, con la sinagoga en la garganta, pasando del sombrío y ceñudo sionismo nocturno inicial a una especie de mediterránea insolación diaspórica. Desde que salió El lamento de Portnoy con ese título (ahora ha sido rebautizada El mal), Roth y sus protagonistas simbolizaron al judío neurótico norteamericano, con un repertorio de variantes físicas que van de Eliot Gould a Woody Allen. Fisonómicamente más cerca del primero que del último, Kitaj lo dibujó a Roth como nadie, más de una vez. Ahora que sus contemporáneos se toman el trabajo de retirarse, empieza a distinguirse también la forma del fondo, algo así como la figura en la alfombra del cuento de James. Roth rota, va rotando como un dial, y la forma oscura que emerge del fondo tiene mucho de éste (de Roth, del fondo): es un espeso brebaje que convida los aspectos dolorosos y amargos con una mueca estoica implícita. Para averiguar la naturaleza misma del aullido sin arder en el medio, Roth nos ofrece una prueba. Sí, en su prolongada campaña de difusión de espinas y antídotos, ha encontrado dos ejercicios modales: la de hacerlo con acuciante resignación a las creencias de sus mayores ("el íntimo cuchillo en la garganta"); la de hacerlo con la angustiosa confusión atea de que así no se define una exclusión.Igual que antes, como siempre, Roth pregona en Indignación, su último libro, esa ira bíblica, de la que parece ser un juramentado, con preciosa y accidentada singularidad. Hace años, en una subasta de libros de escritores a la que accedí, compré uno solo. Reunía dos condiciones que Roth sabría justificar: era el más barato y le había pertenecido a él (la firma ágil y pálida deslizándose en una de las preliminares). Se trata de una antología de Hugh Kingsmill titulada Invectiva y abuso (según Kingsmill, invectiva es cuando hablamos de los otros y abuso cuando los otros hablan de nos). Ese trofeo modesto es un ejemplo de la materia aleatoria con la que trabaja Roth, de su ira por los fetiches adyacentes de la cultura. Me ayuda a saber lo poco que podemos averiguar de los mejores sopesando sus bienes materiales.

3/4/09

"Hay más cosas en la tierra y en los cielos,
Horacio, que lo que piensa tu filosofía".

William Shakespeare
Hamlet

31/3/09

Paranoid Park

En Elephant y Last Days, Gus Van Sant aludió a hechos reales y desmenuzados por los medios (la masacre de Columbine y el suicidio de Kurt Cobain) privilegiando las sensaciones sobre el apego a la realidad. Paranoid Park, su film más reciente basado en una novela de Blake Nelson, trata sobre un homicidio accidental. De nuevo, Van Sant recurre a la imagen y al sonido como los vocablos que mejor expresan el vacío moral del adolescente norteamericano. Estos recursos, y la cronología fragmentada, delinean el retrato de un personaje cuya conciencia no acusa recibo de las consecuencias de sus actos. El film puede irritar a un público que espera consistencia en la acción o, por lo menos, un atisbo del flujo de pensamiento del protagonista. Que parezca inexistente o sea inaccesible es el tema que a Van Sant le interesa explorar.

28/3/09

Siempre Buñuel



"El resto del tiempo, soledad, ensoñación, un vaso de agua o un café, el aperitivo dos veces al día, un recuerdo que me sorprende, una imagen que me visita, y luego una cosa lleva a la otra, y ya es de noche".

25/3/09

Las clases dominantes en la mirada de Larry Fink




Larry Fink es considerado uno de los grandes fotógrafos sociales del siglo XX. Pero no un “fotógrafo social” en el sentido de retratista indolente de los ricos y famosos, sino en el de un profesional que rompe con los discursos ideológicos tradicionales manteniendo un fuerte compromiso con la izquierda.
Cabe entonces la pregunta: ¿Cómo es que no saca fotos a los homeless o los indocumentados en vez de dedicarse a recorrer la noche más exclusiva? “Yo era uno de esos socialistas que tenían la ilusión deque otro mundo se avecinaba, entonces sentía como mi deber hacer una crónica de aquel que iba a desaparecer, explica Fink respecto de Black Tie, una de sus series más celebradas, sobre los hombres de smoking en los bailes de beneficencia de los museos neoyorquinos.
Larry Fink nació en Nueva York en 1941, hijo de profesionales judíos de clase media, activistas políticos progresistas que apoyaron –sobre todo Sylvia, su madre– las inquietudes artísticas que tuvo desde pequeño.
A pesar de ello, el joven Larry abandonó la universidad donde estaba estudiando arte y, en 1958 y fiel al espíritu de la época, se unió a un grupo de poetas, ladronzuelos y drogadictos que vivían en un sótano en Greenwich Village. De ese entonces son sus primeros trabajos conocidos que juguetean con un pictorialismo bohemio y romántico, y que le dieron la fama de “el Jack Kerouac de la fotografía”.
Más adelante, cuando a instancias de su madre empezó a tomar clases particulares con Lisette Model –tutora de Diane Arbus y con quien militaba contra el macartismo– su estilo empezó a tener el sabor surrealista de la fotografía europea de la década del ’30. Desde entonces, fuese retratando la vida en la pasarela (como quedó en evidencia en su libro Runway de 2000), en sus célebres fiestas, en las fotos de boxeadores que le encomendaron para revistas o en las imágenes de sus vecinos granjeros de la zona rural de Pennsylvania donde vive actualmente, la obra de Fink es fácilmente reconocible por una mezcla de comentario social con una exquisita composición pictórica.

La mano de George W.

"La mujer debe entenderse como una metáfora de nuestra política exterior… Creo que es una imagen apropiada para lo que estamos haciendo en política exterior: palpar a ciegas sin comprender verdaderamente qué estamos haciendo y aprovecharnos de nuestro imperioso poder".

Larry Fink

"Ahora el día termina,
la noche desenvaina su alta noche,
sombras del crepúsculo
cruzan furtivamente por el cielo."

Samuel Beckett
Krapp's Last Tape

la clase media y la ignorancia de la historia

La ignorancia de la historia es el precio que la clase media debe pagar por la cobarde actitud de pretender conservar las pequeñas comodidades, por su complicidad y sus silencios. Y por eso, cualquier felicidad es estéril, cualquier tristeza carece de consuelo.

Douglas Coupland
Generation X

24/3/09

Radiohead en BA


La espera terminó. Por fin, una de las mayores expectativas musicales sufridas por el público argentino llegó a su conclusión durante la primera noche del Quilmes Rock 2009 en el Club Ciudad de Buenos Aires. La llegada de Radiohead a nuestro país reunió a unas 30 mil personas que, al mismo tiempo, canalizaron sus ansiedades acumuladas durante años experimentando la sensación única generada por las presentaciones del quinteto de Oxford en vivo.
Éste, el primero y (esperemos que no pero, por ahora) único show de Radiohead en Buenos Aires constituyó una parada de la gira de presentación de In Rainbows a través de Latinoamérica; así, la banda tocó la totalidad de los temas de su séptimo y último disco (faltó sólo "Faust Arp") y dió un paseo breve a través del resto de sus trabajos de estudio. Comenzando con "15 Step", la aparición de Thom Yorke al escenario significó la prueba tangible -o casi- de que el sueño se había hecho realidad. Sus particulares y reconocidos movimientos (cuando baila, una especie de nerd poseído), su timidez para conversar con el público ("Ok?", "gracias" y "muchas gracias") y su inigualable, versátil, virtuosa voz (ver apartado) se materializaron ahí, a unos cuantos centímetros del suelo, y guiaron a 30 mil personas a través de un viaje introspectivo, profundo. La combinación perfecta con los otros cuatro miembros (Jonny Greenwod a la cabeza, Colin, Ed O`Brien y Phil Selway) hizo que cada uno de los temas sonara como en los discos, pero a la máxima potencia. Y con una increíble puesta visual: decenas de estalactitas luminosas, tomarían cada uno de los colores del arco iris para ilustrar las distintas emociones de este trip que tuvo sus tramos bailables (con "Jigsaw Falling Into Place" + "Idioteque" + "Bodysnatchers" y la versión de "Everything In Its Right Place"-ver aparte-) y sus tramos melancólicos, esencialmente radioheanos (con "No Surprises" + "Pyramid Song" + "Street Spirit (Fade Out)" y el final, "Creep").
La idea de que en la Argentina el fanatismo por Radiohead es grande pareció ser reconocida y retribuida: la lista de temas fue diferente a la que venían haciendo en esta gira (antes, tocaron dos veces en México y dos en Brasil). "2+2=5", de Hail to the Thief, "Planet Telex", de The Bends y "Go Slowly", lado B de In Rainbows fueron tres regalos a los que se les sumó la dedicación especial de "How to Disappear Completely". Haciendo alusión a la fecha, 24 de marzo, Ed O´Brien leyó antes de comenzar el tema de Kid A: "Hemos esperado mucho para tocar aquí y sabemos que hoy es un día importante para ustedes. Hoy se cumple el 33 aniversario del golpe militar y por eso queremos dedicarle esta canción a todas las víctimas y a los familiares de los desaparecidos". La ovación, el recuerdo y el agradecimiento por demostrar interés en nuestra historia, aunque sea por unos instantes.
La inclusión de los infaltables hits de OK Computer, "Karma Police", en el comienzo y "Paranoid Android", hacia el final, marcó que sólo faltaría uno para completar la sucesión de indispensables: "Creep", aquella oda autocompasiva de Pablo Honey. Y así, este retorno a los comienzos fue a su vez la última parada, la que dejó a todos feliz y contradictoriamente abatidos; en ese oxímoron radica la esencia de Radiohead.

18/3/09

La naturaleza es triste porque es muda.

Walter Benjamin

16/3/09

Patti Smith & William Burroughs


Patti Smith estuvo desde siempre en el rock 'n roll. Primero como una fan absoluta en las barricadas de New Jersey, más tarde de hipster en San Francisco, como escritora colaborando con artistas como Sam Shepard y Tom Verlaine, de "enfant terrible" en la escena poética de New York, y como periodista en Creem. Su interview con Keith Richards es un clásico: le hizo una pregunta, agarró sus cosas y se fue. Contrariamente a los poetas que recitaban sus escritos parados tímidamente frente al micrófono como prolijos profesores de inglés, Patti decía sus cosas sacudiendo todo el cuerpo, revoleando el pelo, como una mezcla de Tristan Tzara y Little Richard, como si tuviera el beat de la Motown latiendo por detrás. Cuando agregó a Lenny Kaye en guitarra, convirtió la cosa en canción real, física, explosiva, y dio vuelta toda la escena poética y musical del "downtown" neoyorquino. Su simple independiente Piss Factory inspiró la primera generación de punks, profetas y místicos de la metedrina, lo que llevó a su contrato con Arista y el lanzamiento de Horses en 1975, uno de los momentos más brillantes de los setenta -la visión poética de un Rimbaud unido al estruendo ensordecedor de guitarras eléctricas-, que anticipó todo lo que luego se conocería como punk y new wave. Siguieron Radio Ethiopía; Easter y Wave, todos con chispazos de genio aunque sin alcanzar el poder de conmoción de su primer estallido.
En marzo de 1979 se sentó con su amigo y confidente el escritor William S. Burroughs en el loft de éste en el Bowery, conocido afeduosamente como "El Bunker" -a dos cuadras del CBGB-, para una entrevista íntima y reveladora que permaneció inédita por mucho tiempo. Burroughs había conocido a Patti en el 74, cuando retornó a los Estados Unidos después de veinte años de ausencia, y se entabló entre ellos una profunda y respetuosa amistad que perdura hasta hoy. El reportaje fue realizado en un momento en que la Smith estaba cuestionando seriamente la industria de la música y su papel dentro de ella, a la vez que recapitulando sobre el papel y la importancia de su trabajo. De hecho, fue su última entrevista antes de abandonar el negocio. En morzo del 8O se casó con Fred "Sonic" Smith, que había sido guitarrista de los MC5, un grupo punkanarco-revolucionario de Detroit en los sesenta, y se mudó a esa ciudad. Reapareció diez años después, a fines del año pasado con el LP
Dream Of Life, que fue también la oportunidad en que se hizo pública esta entrevista.

Patti: Cuando entré en el rock 'n roll, entré en una manera política en cierto modo, no como una carrera. No sé si esto puede parecer extraño, pero yo entré porque sentí que el rock'n'roll, luego de la muerte de la gente de los sesenta, y luego de la desilución de mucha gente después de los sesenta y los primeros setenta, la gente sólo quería que la dejaran sola por un rato. Al principio no entré en pánico, en 1970-71, aún en 1972. Llegué a pensar que la gente estaba recargándose. Pero cuando llegó el 73, y principios del 74, se estaba volviendo peor y peor, y no había señales de nada nuevo, de alguien recobrando su fuerza y volviendo para hacer algo. Sentí que era importante para algunos de nosotros que teníamos un montón de fuerza acumulada, iniciar una nueva energía. Como no había hecho nada en los sesenta, sólo trabajaba privadamente, sentí que era tiempo de hacer algo. Todo lo que realmente esperaba era iniciar alguna respuesta de otra gente. No tenía ninguna aspiración de una carrera o nada por el estilo. Miro alrededor, y me destroza todo lo que sucede en el mundo. Odio ver que la gente se lastime. Veo lo que sucede en Irán, y principalmente me preocupo que Irán pierda su cultura, o que alguien vaya a destruir la tumba de (el poeta Sufi) Rumi. Yo me preocupo por cosas que no son, supongo, realmente tan imporfantes para nadie. Pero las cosas con las que yo estaba envuelta políticamente en América, eran cosas muy simples que tenían que ver con las mentes de los adolescentes, y cómo estaban siendo formadas. De adolescente creo que fui muy aforfunada. Crecí en la era de John F. Kennedy, Bob Dylan, los Rolling Stones... había un montón de alimento para el pensamiento en esos tiempos. Había muchas cosas que me inspiraron, no tanto en un sentido de activismo, sino que mi mente estaba constantemente férfil. Y sentí que a comienzos y mediados de los setenta, no había mucho que estimulara las mentes de las nuevas generaciones. La radio era nuevamente como los cincuenta, la radio alternativa que habíamos construído en los sesenta se había vuelto muy orientada hacia el negocio, y programada como una especie de Top Forty glorificado. No había un terreno de comunicación centralizado para la juventud del futuro, no había para nada un sentido de unidad en todo el país, y yo sentí que...

Burroughs: ¿Sentís que lo hay ahora?

Patti: No siento tanto que lo haya ahora, pero pienso que hay más posibilidad de que suceda. Pienso que hay un re-despertar del espíritu de los chicos. Quiero decir, no soy una persona nostálgica. No tengo deseos de mirar hacia atrás y llorar por los sesenta. Miro hacia adelante hacia los ochenta y noventa. Pero creo, simultáneamente, que los chicos se están empezando a agitar. Siento que en mi propio modo, fui capaz al menos de poner un palito en los carbones, atizar un poco el fuego. Ahora estamos en el 79 y yo todavía estoy metida en esto, pero ha llegado un punto en mi vida en que, como vos dijiste, tengo que parar y decir "¿Qué estoy haciendo?" Ha llegado el punto ahora donde, luego de tener un simple éxito y tener cierta cantidad de suceso, y tener gente que gravita hacia mí porque tengo potencial de éxito, es tiempo para mí de tratar de comprender exactamente qué estoy haciendo. Porque no empecé a hacer lo que estaba haciendo para construir una carrera. Y me encuentro en un momento de mi vida en que, si no soy cuidadosa, eso es exadamente lo que van a construir para mí. O que podría encontrarme a mí misma trabajando para lo que son las ideas de otra gente sobre mi carrera. Por otra lado, yo soy una persona muy fuerfe. Quiero decir, todas esas cosas sucedieron, pero siento como que he conseguido salir de un tiempo de tentación. No creo que alguna vez me haya vendido o que haya hecho cualquier cosa de la que me avergüence, pero siento que he entrado en un período de tentación. Y por eso es que he estado muy callada durante un año, porque tenía que pensar sobre lo que estoy haciendo. Inicialmente, todo lo que quería de la vida era comunicarme conmigo misma, pero más que nada ser capaz de comunicarme honestamente con otra persona, totalmente...totalmente. Telepáticamente, o lo que sea. No tengo deseos de ser como alguna estrella de cine y dejar una hilera de maridos detrás mío, ¿sabés?

Burroughs: Yeah.

Patti: No quiero llenar de mierda a la gente, y no quiero tampoco que me llenen de mierda. No me gusta un tipo de adoración abstracto, tipo vaca sagrada, sin razón alguna. Pero he dicho a menudo, y todavía encuentro que es el mejor modo de describirlo, es como un muy extático tipo de vampirismo mutuo el que tenés que tener con la gente. Algunas veces necesito su energía, y especialmente después de mi accidente, cuando estaba empezando a tratar de aprender cómo estar sobre un escenario nuevamente, no sólo tenía miedo, sino que mi energía... no podía realmente moverme demasiado: quiero decir, vos estuviste en una de esas perfomances cuando yo estaba empezando a retornar (CBGB; 1977). No había salido de la cama durante unos cuantos meses, y era adicta a las píldoras, o lo que sea, y tenía que ser cargada hasta el escenario... Recuerdo que subí al escenario y pensaba, "Esto es una locura, hacer este show. No puedo ni siquiera caminar, voy a tener que sentarme". E hice que me pusieran una silla en escena y pensé "Bueno, a ellos o les importa si me siento en la silla". Su energía, psíquica y espiritual, a la vez que ísica, me levantó.

Burroughs: ¿Dirías que contribuyó a tu recuperación?

Patti: Siento que lo hizo. Esos doctores me decían "Si no te operás, nunca vas a poder interpretar nuevamente". Bueno, yo me rehusé a ser operada. No creía nada de todo eso, pero estaba con tanto Percodan y cosas... Y estaba llegando a un punto luego de un par de meses donde realmente me empecé a preguntar, cómo nunca me había accidentado antes... no podía ni llegar sola hasta el baño. Bueno, esos nueve días que pasé con la gente (los "Out of Traction/Back In Action"- Fuera de tracción, de nuevo en acción-), haciendo un par de sets por noche en el CBCG, alrededor de la época de "Easter", en el 77, fueron la mejor terapia que tuve. Me saqué el collar (para mantener el cuello inmóvil) al final de todo eso. No podía bancármelo.

Burroughs: Ese accidente ocurrió en Tampa, ¿no es cierto?

Patti: Sí.

Burroughs: Yo tuve una de los peores perfomances de mi vida en Tampa.

Patti: Esa performance en particular fue la culminación de uno de mis tres grandes períodos. Interpretar era algo nuevo para mí. Luego del período inicial de interpretar, donde como dije, mis primeras aspiraciones eran políticas, en mi propia manera, luego encontré que fue más allá de eso. Fui más allá, porque mis políticas son muy simples. Básicamente quería ser fuente de inspiración para los chicos, hacer que sacudan el culo, hacer que piensen, hacer que se sientan molestos, enojados, tanto como yo lo estaba. Hacer que miren a su alrederor y miren lo que está pasando, aún de la manera más simple, simplemente hacer que se pregunten unas pocas cuestiones. Vos sabés, intersedar un poco de alegría y dolor extra en sus vidas. Pero luego de un tiempo, me sentí muy intoxicada con el ritual de interpretar. Siempre intentamos algo más allá de lo que podíamos hacer, cada noche, lo que fue extremadamente doloroso para la mayoría de la banda. Para mí, es una alegría. Para, yo diría para la mitad de la banda, es una alegría, y para la otra mitad, es un dolor total tener que disparar más allá de ellos mismos en ese tipo de situación de presión, enfrente de la gente. Pero esas eran parte de las reglas para entrar a la banda. Quiero decir, formé la banda con mis ojos abiertos, pero cada tipo tenía que tener sus ojos abiertos también, saber que íbamos a intentar cosas que quizás no siempre fueron lo que teníamos que hacer para perpetuarnos a nosotros mismos como estrellas de rock. Tenían que comprender que buscábamos ciertas cosas que iban a ser algunas veces perjudiciales para nuestro avance en los círculos de negocios y sociales del rock 'n'roll. Y eso era muy duro.

Burroughs: Bueno, la misma cuestión aparece con la pintura, o la escritura.

Patti: Sí, pero la cosa es, cuando estás pintadno, o cuando estás escribiendo, vos tomás esa decisión, y es tu propia decisión. Pero en una banda de rock'rí roll, vos estás envuelto en lo vida de un montón de gente diferente. Y hay un montón de dinero en juego.

Burroughs: Estás envuelto en toda una generación -tu agente, los miembros de la banda, todo tipo de gente.

Patti: Estos han sido en realidad los años más duros de mi vida, fui demasiado idealista sobre el rock'n'roll. Yo lo amaba tanto, y pensaba que era como, vos sabés, el arte del pueblo. Estaba convencida de que era eso. Y porque lo creía tanto, no estaba preparada para -aún cuando es cierto que un montón de gente trató de prepararme-, no estaba preparada para presenciar la corrupción en su interior.

Burroughs: Bueno Patti, eso está cierfamente implícito en las grandes cantidades de dinero en juego. Dondequiera que haya esas sumas de dinero en juego, va a haber corrupción. Son cosas que van juntas.

Patti: Y yo ni siquiera siento amargura. No siempre culpo a los corruptores, culpo a los corrompidos tanto como a los corruptores. Quiero decir, yo diría que los corruptores son usualmente más fuertes que aquellos corrompidos, por eso es que la gente se corrompe, pero nosotros aún tenemos la opción de no ser corrompidos. Y yo tuve esa opción, y eso es lo que hice. Y cuando tuve por primera vez un contrato discográfico, el mío era uno de los más inusuales contratos de su época (1975), porque aunque obtuve un montón de dìnero para lo que solía llamarse un poeta en aquellos días -no tanta pasta como les dan a los chicos ahora, pero en ese momento era un montón de dinero y un montón de confianza puesta en mí- lo cierto es que obtuve un completo control artístico de lo que hacía -cosa muy rara para esa época también. Quiero decir, ni siquiera Bob Dylan consiguió eso en su primer contrato. Y aunque todos estos años han sido una pelea, todavía al final siempre conseguía lo que quería, si podía mantenerme el tiempo suficiente. La verdad del asunto es que managers y presidentes de compañías discográficas y todo el mundo, toda esa gente me ha ofrecido cosas. Por ejemplo, este último disco ("Wave", Arista, 1979) fue hecho dos meses atrás. Todavía no ha salido porque tuve largas discusiones con la gente que estaba envuelta en este aspecto de mi vida. Y algunos de ellos realmente se preocupaban por mí, a su propio modo. Pero todos ellos tenían una definición de éxito muy diferente de la que yo tengo. Eso lo hace muy dificultoso. Mirá, yo siento ahoro mismo, es como... la manera en que estamos hablando ahora es diferente de como yo me imaginé que hablaríamos, sabés... Pero no importa realmente. En verdad estoy muy exhausta, porque me he pasado dos meses en casi una especie de guerra psíquica, entre yo misma y la gente que está ayudando a perpetuar mis discos. Y yo en realidad tengo respeto por esa gente, aunque me pelee con ellos. Pero ellos tratan de verse estéticamente envueltos en lo que hago, y eso traba mi trabajo. Hasta pueden estar acertados en algunas de las cosas que han sugerido, porque lo que están tratando de hacer por mí es que yo haga un montón de dinero, y convertirme en lo que ellos dicen -una gran estrella- y también hacer ellos están tratando de hacer su dinero, pero tienen mi interés en mente.

Burroughs: Esa es su función.

Patti: Pero yo debo proteger, quiero decir, tengo que sentir que puedo pararme detrás del trabajo que hago, fallido o no. Puedo pararme detrás de una pieza de trabajo fallido que haya sido hecha con integridad; algunas veces es duro, pero me la puedo bancar, porque sé que hay un futuro. Sé que voy a hacer otra pieza de trabajo, que a veces una pieza de trabajo es un trampolín para la siguiente pieza de trabajo. Puedo aceptar eso.

Burroughs: Bueno, vos hablaste de eso, y también del hecho de que la orquesta está tratando de hacer algo que vaya un poco más allá de eso; bueno, eso implica que estás yendo a alguna parte. Si hablás de un trampolín, estás yendo desde aquí hasta aquí, hablás de la banda tocando un poco más allá, seguramente eso significa que tiene que haber algo más allá de eso, y más allá de eso.

Patti: Miro hacia mi futuro con tanta alegría, porque estoy en el más maravilloso... quiero decir, superficialmente mi vida está hecha una locura. Mududarme a Detroit fue es como ser arrancada, quiero decir, he vivido en New York por doce años. He luchado y he construído un cierto tabernáculo emocional aquí, una especie de tabernáculo que representa mi trabajo aquí. Y estoy muy orguIlosa del trabajo que hice aquí. Siento que he hecho un buen trabajo en esta ciudad; y la amo. Dejar New York fue una cosa muy dura. Pero lo hice con gran alegría también. Siempre fui una chica muy de la costa Este. Fui criada en South Jersey-Philly, Camden, todas las cuidades más "cool". Aunque en realidad durante mi adolescencia pensaba que la ciudad más "cool" de todas no era New York sino era Detroit, por el asunto de la Motown y todo eso... Pero la cosa es que estoy muy feliz porque encontré a la persona que estuve esperando encontrar desde que era una niña. Siento que he encontrado esa persona. Siempre creí que encontraría esa persona. Era mi sueño más grande, encontrar la persona que yo reconocería como mi persona. Y llegó tarde, quiero decir más tarde de lo que pensaba. Pero esa persona está abierfa hacia mí. Por primera vez, no estoy persiguiendo -la persona ha abierto para mí otro modo de expresarme a mí misma verdaderamente, que es la música-. Y aunque he estado dileando con el rock'n'roll, y siempre pensando en mí misma como el tipo de persona que es una especie de portavoz...

Burroughs: Bueno Patti, mirándome a mí como alguien que conoce muy poco -ya que realmente conozco muy poco- sobre música y lo que está sucediento ahora, simplemente dame una pequeña charla. Decime qué está sucediendo, y hacia dónde van las cosas.

Patti: No hay nada que conocer: los setenta fueron básicamente un período donde diferente gente estaba tratando de tomar un trono, ¿te das cuenta? La única gente que era un poco diferente -no siempre alguien que aunque sea me gustara- era gente como David Bowie. No lo quiero subestimar, de hecho algunos de sus trabajos han sido inspiradores para mí, pero él es aún... Sabés, no me conmueve. No quiero decir algo negativo, pórque él hace las suficientes cosas positivas que hacen que sea valedero para mí. Pero no me excitaba en los sesenta. Pienso que lo que había, era una ira que no sabíamos que muchos de nosotros teníamos. Todos sentíamos la soledad como una ira para que algo sucediera. Mientras pensábamos solos, en otro ado un grupo como Television también pensaban que estaban solos. Los chicos que después se volvieron los Sex Pistols pensaban que estaban solos. Todos nosotros, la gente que debería haber estado perpetuando, o ayudando a construir algo para más delante, estábamos inactivos. Y todos pensábamos que estábamos solos. Nuestro credo era "¡Despierta!", he dicho esto antes, pero te lo digo en el caso de que no lo hayas leído o algo: yo quería ser como Paul Reviere. Eso era toda mi cosa. No quería ser como Paul Riviere. No quería ser un gran héroe, no quería morir por la causa. No quería ser un márfir. Todo lo que quería para la gente era que se déspertaran de una maldita vez. Eso es todo lo que quería que hicieran, y siento que eso es lo que sucedió.

Burroughs: Bueno, como vos decís, eso es lo que sucedió. Tenés toda la generación punk, esencialmente, que son anti-héroes. Vemos que ellos rechazan los viejos valores, porque habiendo despertado, comprenden que todo ese sinsentido con el que han sido criados es un sinsentido. Y todos esos estandards. Y ellos están rechazando esos standards. O sea que podríamos verlos, si te parece, como algo que vos has sido instrumental en crear.

Patti: Todavía creo en el genio. Me importa un carajo, no estoy de acuerdo con esos chicos. Yo creo en los héroes. Mirá, yo amo a esos chicos, pero pienso que he sembrado un montón de pequeños monstruos, algunas veces. Porque no siento de la misma manera que ellos. No pienso que sea cool inyectarme heroína a los 21 años y morir de una sobredosis. Definitivamente. No quiero estar muerta. Yo existiría por siempre. Amo la vida, y amo estar sobre la Tierra. Amo ser uno Terrestre. No me gozo con la muerte de esa gente. No amo a Jimi Hendrix porque murió. Amo lo que hizo cuando estaba más vivo, y consultando a los dioses en escena. Eso es lo que amé. No tengo ningún interés en él consultando los dioses de la muerte. Pienso que lo que la gente pensaba de la New Wave -después que se volvió la New Wave-, se volvió una cosa tan orientada hacia la moda y los medios, un tipo de cosa muy de imagen, que la razón inicial para ella se distorsionó totalmente.

Burroughs: ¿Pero sentís, entonces, que toda la escena musical va a progresar?

Patti: Lo que hay que resaltar es que hay -odio llamarlos así- más impostores que nunca. No creo que alguien debería hacer arte a menos que sea un gran artista. Pienso que la gente tiene el derecho de expresarse a sí mismo en la privacidad de su propio hogar, pero no pienso que debería perpetuarse a menos que realmente hayan decidido que sea algo que ayudaría al avance de la raza humana, al menos en una manera placentera. Vos sabés lo que quiero decir. No significa que no me guste leer Mickey Spillane, o libros pornográficos... Antes el arte solía ser encuestionablemente arte. Y pienso que tenemos que volver a ese marco.

Burroughs: Pero no todos son tan optimistas como vos...

Patti: Bueno, quizás ése sea mi principal don. Sé que la gente no lo es, especialmente los hombres. Sé que las cosas se han vuelto tan corruptas que lo más... también pienso que ésa es la carta que tengo en ser mujer. Estoy hablando de un forma genérica, pero sólo en cierta clase de forma, no en el acto de la creación. Quiero decir, no te hablaría sobre género, si estuviéramos hablando acerca de interpretar propiamente, o el acto de hacer un trabajo como el arte. Comprendo que s importante ir más allá de tu género en ese proceso. Pero estoy orgullosa de ser del mismo género que Anna Magnani. Sé que las mujeres, por las bases de nuestro carácter, perpetuamos la civilización, y tenemos que ser optimistas. Tenemos que reer en el futuro, o si no... ya que somos nosotras las que llevamos los chicos al futuro, tenemos que sentir que no estamos preparándolos para encender un volcán. Nadie quiere traer un chico y luego largarlo sobre un volcán. Querés darle un paraíso.

Burroughs: Sí, muchas mujeres sienten de esa manera, quiero decir, sienten que no quieren cargar con chicos en este momento.

Patti: Pero algunas de nosotras tenemos que, sabés: yo, por ejemplo, tuve una niña doce años atrás. Esta chica está viva en algún lugar, y tengo un sentimiento muy espartano acerca de eso. No tengo deseos de conocerla, o de criarla, o de tener algún tipo de reunión emocional con ella. Pero me gustaría que existiera en un planeta donde hay espacio para que desarrolle sus percepciones, y pienso que lo que puede dar más espacio es la alegría. Creo en la conservación del planeta. No soy una católica mexicana. Quiero que el planeta continúe. Pero no tengo ningún deseo de vivir en un planeta que no tiene héroes, y no tiene ángeles, y no tiene santos, y no tiene arte. No tengo vergüenza de decirlo. No está muy a la moda pensar de esa forma, supongo, pero cuanto menos de moda se pone, más iracunda y más fuerte yo me vuelvo en mi posición. Estuve muy descorazonada en los últimos pocos años, porque tuve que aceptar un montón de cosas sobre nuestro planeta y sobre la realidad. Pero todavía, como dije, así como tenemos la tentación de ser corrompidos, tenemos la fuerza para no ser corrompidos. Me gusta pensar en esos cuarenta días cuando, yo te hablé de esto antes. La idea de Jesús. Todavía no pude aceptarlo completamente en mi mente. Todavía, simplemente no pude... el día que lo acepte totalmente va a ser un día maravilloso, si sucede, pero todavía tengo que pensar sobre eso. Todavía lo estoy explorando a ese tipo. Pero una de las historias que realmente me gustan es cuando él, justo en este período de tiempo, fue al desierto por cuarenta días y luchó con el Diablo, cuando ellos en realidad tuvieron una batalla verbal y física. Cuarenta días de alguién taladrándome el espíritu, es bastante...

Burroughs: Sí, es bastante horripilante...

Patti: Y él salió de eso. Este tipo tuvo que pasar cuarenta días sin comida ni bebida, en el medio de un desierto con el Diablo... y yo me quejo cuando me peleo con las estaciones de radio o las discográficas, y todo se me hace tan duro... Bueno, quizás no sea tan doloroso como yo lo hago parecer. Pero, te jode.

Traduccion y adaptación: Claudio Kleimann

Leyes tóxicas

LA PRIMERA LEY PARA LA ANGUSTIA TÓXICA DICE QUE SI NO PODES ADMITIR LA REALIDAD LEGAL, POR LO MENOS DEBES INTENTAR MONTARTE UN SUEÑO DECENTE.
El diputado cruza la línea de la cordura legal y apasiona a la prensa un par de semanas. Un tipo mentolado de saco espigado. Se llama como se llama (no importa).
El diputado piensa que ciertas cosas sólo suceden en el cine. Nada como un buen crimen en el Hotel Luxor para darle realce a su vanidad. Tarde o temprano la película termina.

LA DROGA SIEMPRE ES LA DROGA; SON LAS PERSONAS LAS QUE VARÍAN ENTRE SÍ. ESTA SEGUNDA LEY SE PROCLAMA EN UNA CANCIÓN SANGUINARIA.El diputado elige unos bellos palmitos. Las piernas más bonitas del mundo. Las más lindas que ha visto. La contemplación de la belleza le lleva a la calma. Pero la belleza no abunda ni dura. La tipa es una modelo bastante vulgar. Sonríe desde la tapa de una caja de alimentos para perros y se rompe el corazón con el "crucero del amor" mientras traga unas pocas moneditas. Aceptaría dinero del propio diablo. Esta vez la víctima no adopta la máscara de la virtud. Sólo se pregunta: ¿cómo actúan las tipas felices? ¿cómo se comportan?
Tipas felices, personas blandas y paredes blancas. Blancas como la leche, como las rayas finas. Sucias como la leche sucia. Drogas duras como la violenta lasciva y el puto amor que da tanto miedo. Nariz dilatada y labios entreabiertos, implorando no estallar cuando se cruzan los pensamientos cargados de espectros que se rebelan.

DETERMINADAS ALTERACIONES QUÍMICAS QUE SE DAN EN EL CEREBRO ESTIMULAN CIERTAS REACCIONES QUE SE VINCULAN CON LA SUPERVIVENCIA DEL INDIVIDUO.La cocaína del diputado le estimula las zonas cerebrales más poderosas, las más vigorizantes. Con la bragueta hinchada por la excitación, conduce el taladro, una y otra vez, hacia los muslos de su preferida. La martiriza. Empuja con la mecha ensangrentada unos ojos desorbitados de cordero de frigorífico. Atraviesa toda resistencia y comienza a hurgar íntimamente con la herramienta ¡¿No se puede ir más adentro?!, se pregunta. Cambia por una hoja curva y comienza a pelar a la modelo con suaves movimientos. Ahora, la piba, es una formidable masa de carne roja que se bambolea sobre un sillón. Está horrible. Con su estúpida sonrisa frotada por el aplicado esmeril del diputado, entrega con brusquedad sus regiones más blandas (¡qué el cielo le ampare!). Los huesos parecen de cera.
Después de una hora de batalla, el diputado yace jadeante. La muchacha está dispersa y en total exhibición. Cubierta aquí y allá por pequeñas cascadas de semen. Todavía exuda. Todavía algunos de sus líquidos se mueven. Nuestro matador abandona. De su boca brota un diluvio de vómitos que cubre los rostros, emulsiona con la sangre y termina anegando todo.
Ahora, el pobrecito duerme mordisqueando un dedo y sueña que está totalmente adentro de una de las chicas del Hotel Luxor que le ama locamente.

(PARA LAS CHICAS DEL HOTEL LUXOR, QUE TIENEN EL CULO DULCE COMO LA MIEL)

PATRICIO REY

Un cambio en los climas del corazón

Un cambio en los climas del corazón
vuelve seco lo húmedo, la bala de oro estalla
sobre la tumba helada.
Un clima en la comarca de las venas
cambia la noche en día; la sangre entre sus soles
ilumina al viviente gusano.

Un cambio en el ojo advierte a tiempo
la ceguera hasta el hueso; y el útero incorpora
una muerte mientras surge la vida.

Una sombra en el clima del ojo
es a medias su luz; el mar sondeado irrumpe
sobre una tierra sin arpones.
La semilla que del lomo hace una selva
divide en dos su fruto; y la mitad se escurre
lenta en un viento dormido.

Un clima en la carne y el hueso
es seca y húmeda; el viviente y el muerto
se mueven como espectros ante el ojo.

Un cambio en el clima del mundo
vuelve espectro al espectro; y cada niño dentro su madre
se repliega en su doble de sombra.
Un cambio echa la luna dentro del sol,
tira de las ajadas cortinas de la piel;

y el corazón entrega a sus muertos.

Dylan Thomas

13/3/09

Cinismo

Por Fernando Krakowiak
Publicado en PAGINA 12

Los dirigentes de Federación Agraria afirman que al oponerse a la política agropecuaria oficial defienden a los pequeños y medianos productores frente al avance de los pools de siembra. Sin embargo, el espacio que integran articula cotidianamente estrategias con miembros de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), la entidad que mejor representa los intereses de esos pools. El presidente de Federación Agraria, Eduardo Buzzi, incluso participó del último congreso de Aapresid y se estrechó en un cálido abrazo con su presidente Gastón Fernández Palma. “Nosotros nos encolumnamos detrás de las entidades gremiales, hasta hicimos aportes financieros a las campañas de difusión. No nos involucramos en la política partidaria, pero entendemos que sí lo debemos hacer en las cuestiones de política agropecuaria”, reconoció Fernández Palma el pasado 11 de julio en una entrevista concedida al portal Infocampo. Por si algún desprevenido no lo sabe, Aapresid está integrada por las multinacionales Monsanto, Syngenta, Nidera, Don Mario, Pioneer, Basf y Bayer, entre otras.
La conducción de Federación Agraria remarca cada vez que puede que la serie de protestas iniciadas hace un año constituyen un nuevo Grito de Alcorta, en referencia a la rebelión campesina de 1912, pese a que en esta ocasión lo hacen con el apoyo de la Sociedad Rural Argentina, entidad que representa a los terratenientes contra los cuales se habían rebelado aquellos campesinos.
Los federados reivindican al Estado como regulador de la economía y se llenan la boca elogiando el papel que en el pasado cumplió la ex Junta Nacional de Granos. Sin embargo, cuando el Gobierno dejó trascender que evaluaba la estatización del comercio exterior, la conducción de la entidad firmó una solicitada oponiéndose a la medida y luego argumentaron que una cosa es la “estatización” y otra distinta la “nacionalización”, como si la Junta Nacional de Granos hubiera estado controlada por un grupo de pymes agrícolas.
Federación Agraria se siente parte de los sectores populares. Integró el Frente Nacional contra la Pobreza, la Paritaria Social y cada vez que puede se solidariza con las distintas luchas que llevan adelante los trabajadores. No obstante, el martes pasado su presidente fue el vocero de la Mesa de Enlace al momento de incluir dentro de las exigencias del sector rural una rebaja de los aportes patronales y una “readecuación” de la legislación laboral, pues afirma que la normativa actual los “obliga” a tener parte de su personal en negro. Es el mismo argumento que utilizaban los defensores del neoliberalismo cuando impusieron la flexibilización laboral en la década del ’90, aunque Buzzi sostuvo que ambas medidas se tendrían que llevar adelante “sin afectar el derecho de los trabajadores”, como si no existiera contradicción entre una cosa y la otra. Con la misma lógica, los banqueros podrían hacer lobby para justificar futuros aumentos de las tasas de interés de los créditos hipotecarios y luego salir a decir que esperan que esa medida no afecte a los que contrajeron una deuda para comprar su casa.
Federación Agraria también dice preocuparse por la situación de los agricultores de subsistencia. Ayer, sin ir más lejos, su presidente pidió que se contemple la situación de los miles de productores que en Santiago del Estero vienen siendo desalojados de sus tierras, aunque a continuación afirmó que había que tratar de que “convivan con los que traen soja y dinamismo a la región”, como si no supiera que son justamente esos que llevaron la soja los que los han estado desalojando.
No es un pecado defender los intereses patronales de la cadena agroindustrial sojera con uñas y dientes. Es un negocio que genera miles de millones de dólares y es sabido que el dinero es uno de los nervios más sensibles. La paradoja, en todo caso, es hacerlo en representación de los pequeños productores, que en muchos casos han sido víctimas de la sojización, e incluso en nombre de los sectores populares, disfrazando una reivindicación sectorial como una gesta “federal”, “nacional” y “patriótica”. Ese cinismo es difícil de disimular.

11/3/09

Crear imágenes para conjurar la muerte


Por Pablo Lettieri

La fábula es conocida y la relata Plinio el Viejo en su Historia Natural (siglo I d.C.): una joven de Corinto descubrió la pintura cuando trazó en la pared el contorno de la sombra de su amado, la noche antes de que partiera a la guerra. En ese acontecimiento primitivo, que devela que la imagen se origina en el deseo por atrapar una ausencia, Hans Belting encuentra la mejor manera de definir lo que entiende por imagen, un concepto que atraviesa todas las épocas. En Antropología de la imagen, este antropólogo e historiador del arte, uno de los más destacados en tanto se ha ocupado ampliamente de reflexionar acerca de los problemas artísticos contemporáneos, ofrece una aguda reflexión sobre la relación dialéctica entre cuerpo e imagen, a través del análisis de los mecanismos simbólicos que rigen nuestro trato con las ellas. Atravesando la historia desde la antigüedad hasta nuestros días, Belting rastrea los diversos modos en que el hombre ha manipulado símbolos y herramientas para crear imágenes a la medida de sus deseos. Paralelamente a la historia del arte y las disciplinas de estudio de los dispositivos técnicos de producción y transmisión de imágenes, la perspectiva antropológica que propone este especialista alemán revela afinidades inadvertidas entre las iconografías más antiguas del hombre y aquellas consideradas modernas o “nuevas”. Lejos del apocalíptico presagio de la “muerte de las imágenes” y también del regodeo con las nuevas tecnologías, al margen de modas y tendencias, este original tratado de iconología intenta explicar que la determinación humana de inventar imágenes responde a la necesidad de conjurar la ausencia insoportable que supone la muerte.

Antropología de la imagen
Hans Belting. Traducción: Gonzalo María Vélez Espinosa. Editorial Katz, Madrid, 2007. 322 páginas.

8/3/09

UCEP: La patota del desalojo

Por Gustavo Veiga
Publicado en PAGINA 12

Los uniformes que usan son tan oscuros como el momento del día que eligen para hacer sus operativos: la noche. Pese a los trágicos recuerdos que eso conlleva, la Unidad de Control del Espacio Público porteña (UCEP) oficia en la práctica como una patota que desaloja por la fuerza a indigentes que viven en parques, plazas y edificios de la Capital Federal. “Esta gente comete delitos y tiene que ir presa”, sostiene el abogado Ricardo Dios, jefe de Seguridad Urbana de la Defensoría del Pueblo de la ciudad. Pero ni siquiera con seis actuaciones iniciadas en esa dependencia, ni con una causa judicial en trámite (Macri, Mauricio y otros sobre amenazas con armas o anónimas), ni con el testimonio de testigos que se presentaron de manera espontánea respaldando a las víctimas, el grupo dejó de recorrer las calles en actitud intimidante. Amenazan, golpean, sustraen mercadería o la destruyen y lo hacen sin reparar en mujeres o ancianos que cartonean o duermen debajo de las autopistas. La UCEP depende del Ministerio de Ambiente y Espacio Público a cargo del ex rugbier Juan Pablo Piccardo y se creó el pasado 29 de octubre por el decreto 1232/08, aunque ya operaba desde antes.
El martes 7 de ese mes, Angel Cabrera Cánepa (foto), un hombre de 66 años que vive rodeado de maderas y cartones a un costado de la autopista sur, en Constitución, junto a la iglesia Corazón de María, se despertó entre gritos, de madrugada. “Yo estaba durmiendo y sentí los golpes en las tablas, me desarmaron las cosas a patadas, me tiraron una pared y empezaron a preguntar quién estaba. Les dije que cuidaba el lugar y me respondieron: salí viejo, vos no podés quedarte acá, te tenés que ir ya. Les expliqué que me dieran tiempo hasta la mañana, que cargaba todo y me iba, pero uno me contestó: andate ya porque te quemamos el rancho, te degollamos y te matamos. Me dieron una trompada acá (señala tomándose el costado del estómago) y uno me acercó algo filoso al cuello. Pero cuando nombré al padre y a la parroquia, el jefe de ellos cambió de idea. Y me dijeron: mañana venimos y no vinieron nunca más”, le cuenta el damnificado a Página/12.
Angel Cabrera Cánepa se las rebuscaba como cartonero, hasta que los precios de productos básicos que juntaba para su subsistencia se desplomaron. Cuenta que el kilogramo de cartón pasó de valer cincuenta centavos a diez. Ahora vende cada tanto unos sillones o tarimas, zapatos o alguna pinza. Todo usado. Su proximidad a la parroquia claretiana y la relación amistosa que mantiene con el sacerdote Jorge Alonso, según él, influyeron para que la UCEP no fuera por segunda vez a desalojarlo. Pero aquella noche de octubre, otros indigentes que vivían del lado opuesto de la autopista que da a San Telmo, quedaron a merced de la patota. “Pobres muchachos, los golpearon y después vinieron para acá”, recuerda.
Estos no son los únicos casos de agresiones que constan en la Defensoría del Pueblo. Hay cinco actuaciones del 2008 en la oficina de Seguridad Urbana (5946, 5955, 6179, 7187 y 7267) y este año se agregó una sexta. El viernes 6 de febrero, Victoria Estela Quintero, de 49 años, se presentó en el organismo para formular una denuncia: “Quiero que me informen desde qué punto puedo yo conservar mi integridad física y proteger la mercadería que logro juntar sin correr riesgos de que la misma sea vulnerada. Uno de nuestros temores principales es el temor a las agresiones que podemos tener por parte de las autoridades policiales y estas fuerzas de choque. Me gustaría saber quién se hace cargo de nuestra seguridad”, se preguntaba esta mujer que, junto a su marido, continúa en situación de calle.
En su testimonio, Quintero afirma que “los espacios públicos tanto para trabajar como para pernoctar son cada vez más acotados. Por esta razón quiero que se me informe cuáles son las ordenanzas que determinan qué cantidad de mercadería podemos tener con nosotros para que la misma no sea confiscada por estos grupos de choque que existen, los cuales no especifican qué es lo legal y qué lo ilegal del espacio público que estoy ocupando...”
Resulta imposible encontrar una norma que defina el hecho de dormir en una plaza o vereda. Sencillamente, no existe. “Nosotros decimos que el efecto que crea la UCEP tiene algunos preceptos que tienden a generar un uso abusivo en la práctica. Sobre todo cuando dice ‘colaborar operativamente en el decomiso y secuestro de elementos, materiales y mercaderías acopiados ilegalmente en el espacio público o utilizados para realizar actividades ilegales en el espacio público’. Eso lo tiene que decir un juez. No puede alguien de la UCEP decir qué es ilegal y qué no”, agrega el abogado Dios.
En efecto, como sostiene el jefe de Seguridad Urbana de la Defensoría, “el decreto no dice sacar a la gente de la vía pública. Una normativa no puede habilitar que se desaloje a las personas que están pernoctando. Vivimos en un estado de derecho y si hay un decreto que avanza sobre facultades judiciales y se convierte en arbitrario, lo vamos a cuestionar. La norma que crea la UCEP viola preceptos constitucionales”.
El subcomisario José Pedro Potocar admitió en un descargo por la denuncia del indigente Alejandro Cardozo –quien fue maltratado por la UCEP y la Policía Federal– que no se puede obligar a las personas en situación de calle a alojarse en los centros de hospedaje que dependen del gobierno porteño. Y en el mismo texto explicó de qué modo se inician la mayoría de los operativos: “Como se puede vislumbrar, la plaza Rodríguez Peña es uno de los lugares públicos que se ubican en jurisdicción de la comisaría 17ª donde a diario personas en situación de indigencia utilizan dicho espacio para pernoctar, hecho este que molesta a los vecinos de la zona, quienes llaman a esta comisaría o al número de emergencia 911, solicitando que se retire del lugar a estas personas, por temor a ser víctimas de ilícitos”.
Los operativos de la UCEP, que tiene su base en el Edificio del Plata, Carlos Pellegrini 291, 5 piso, son realizados con el apoyo logístico de camiones y camionetas de una empresa que hace la recolección de basura, aunque no es de las que tiene concesión en la ciudad. “Con fecha 2 de octubre de 2008 el señor Carlos Rolando Gutiérrez amplió su denuncia y señaló que a fojas 4 de la actuación referida, que el día 1° de octubre de 2008 regresó al lugar donde había sido agredido haciéndose presente un coche Fiat Duna de color gris –patente INN220 o ANN220– acompañado por un camión de color blanco que llevaba inscripto ‘Panizza’ en una de sus puertas. Expuso que en dicha oportunidad le fue sustraída por las personas que descendieron de ambos vehículos la frazada que tenía en su poder, siendo amenazado con ser golpeado si volvía a intentar pernoctar en el lugar”. El sitio que había escogido Gutiérrez para dormir era el acceso al Teatro Colón, sobre la calle Cerrito.
El cartonero Gustavo Diego Pérez denunció que el 2 de octubre, a las 2 de la mañana, en la intersección de Lima y avenida Independencia “un grupo de trece personas que se trasladaban en un camión de recolección de residuos con la inscripción ‘Panizza’ –patente EXG115– y cuatro vehículos –dos de ellos de patente FMA256 y SMA278– se acercaron a él y unos compañeros y les sacaron los carros con todo lo que habían recolectado quitándoles asimismo su documentación, todo lo cual fue destruido. Manifestaron que esas personas no detectaron que él estaba dormido, por lo cual peligró de ser arrojado junto a su bolso dentro del camión compactador. Por otro lado, señaló que al indagarles acerca de quiénes eran, solicitándoles que se identifiquen, se negaron a ello”.
La repetición de estos casos impulsó a la diputada porteña Liliana Parada a presentar una denuncia el 4 de diciembre pasado contra Macri, Piccardo y los funcionarios y empleados de la UCEP. La conducta de estos últimos encuadraría en delitos tipificados por el Código Penal, como el que señala el artículo 149 bis: “Será reprimido con prisión de seis meses a dos años el que hiciere uso de amenazas para alarmar o amedrentar a una o más personas. Será reprimido con prisión o reclusión de dos a cuatro años, el que hiciere uso de amenazas con el propósito de obligar a otro a hacer, no hacer o tolerar algo contra su voluntad”.
La causa está radicada en la Fiscalía de Instrucción N° 26 y quedó caratulada “Macri, Mauricio y otros sobre amenazas con armas o anónimas”. Desde allí, el 12 de febrero se reclamaron las denuncias a la Defensoría que, por la vía administrativa, no consiguió avanzar demasiado más allá de recomendarle a Piccardo que, con carácter urgente, desactive las prácticas de la UCEP. “Ellos niegan, niegan que cometen delitos. Dicen que lo hacen por medio de la persuasión. Que su trabajo es decirle a la gente que no puede ocupar el espacio público, que debe ser liberado. No respondieron casi ninguna denuncia y en la única que contestaron, la respuesta fue que no intervinieron”, cuenta Dios.
El hecho al que alude el abogado involucró a una pareja que tiene sida y que fue abordada por efectivos de la comisaría 17ª y un grupo de civiles. Esteban Alejandro Ares y Edith del Rosario Forjato reclaman todavía hoy sus pertenencias, que incluyen una mochila con medicamentos contra el HIV. Al hombre le labraron una contravención y lo detuvieron por un puñado de horas en Combate de los Pozos 155. Había sido detenido en la zona del Ministerio de Educación mientras esperaba por un flete donde cargaría sus petates.
El ex coordinador de la UCEP, Matías Lanusse, le envió una nota al también ex jefe de Gabinete del Ministerio de Ambiente y Espacio Público, Fabián Rodríguez Simón (quien acaba de renunciar a su cargo), donde le informaba que ni su personal ni los vehículos eran de su dependencia y delegó la responsabilidad en el episodio a la comisaría 17ª.
Para el abogado Dios, el párroco Alonso y Fernando Guzmán, del servicio Justicia y Paz de la Iglesia Católica (ver aparte), los testimonios de indigentes que acusan a la UCEP y la policía son confiables. El primero describe: “Nosotros tomamos declaraciones por denuncias permanentemente y tenemos la mínima experiencia para saber si un relato suena verosímil o no. Todos, en este caso, nos resultaron absolutamente creíbles”.

4/3/09

Clint Eastwood: "Gran Torino"

Los que trabajaron Clint Easwood invariablemente hablan sobre la primera vez que él los llamó por teléfono y el efecto que tuvo sobre ellos la voz disfónica y susurrante del director. Eastwood entra a un estudio de Warner Brothers, en California, con largos y desmañados pasos: un andar que parece de otra época. Ha hecho películas de todo tipo en los últimos diez años, pero para la mayoría de nosotros siempre será el hombre que inicia una pelea en una cantina del oeste, que defiende el honor de una dama: uno de los últimos héroes norteamericanos.
A punto de cumplir 79 años, su capacidad de trabajo como realizador está intacta. En la Argentina, el 22 de enero se estrenó El sustituto y mañana se estrenará Gran Torino, en la que también actúa. Además, está seleccionando actores para una película sobre Nelson Mandela (The Human Factor), adaptación del libro de John Carlin y, cuando le pregunto quién hará del líder sudafricano, pone cara de diablillo y dice: "Yo. Les voy a mostrar mi versatilidad". (En realidad, será Morgan Freeman. "El actor perfecto para Mandela".)
Bajo distintas formas, los intereses de Eastwood siempre parecen volver al tema del heroísmo, en particular al del héroe poco simpático. En Gran Torino encarna a Walt Kowalski, un viejo intolerante, pendenciero y amante del gatillo fácil (imaginen al Henry Fonda de La laguna dorada pero con armas) que con el tiempo aprende a amar a sus vecinos del grupo étnico hmong más que a su quisquillosa familia y a hacer un gran sacrificio por ellos. Una vez que Eastwood deja de refunfuñar y sobreactuar -el peligro de dirigirse a sí mismo-, ofrece una interpretación emotiva y el filme resulta conmovedor e inesperadamente perturbador.
¿Quiso hacer el papel de Walt desde un principio?
"Sí", contesta.
¿Sí?
"Sí, me gustaban los dilemas que tenía que resolver. Me gustaba el mensaje del antiguo Estados Unidos que quizá esté obsoleto. Walt quizá esté obsoleto -se ríe bajito-. Pero aprende cosas nuevas. Y eso es lo que le da interés a la película. Tomás a un tipo que es muy obcecado en sus opiniones, que insulta la igualdad de oportunidades, y lo ponés junto a personas con las que es terriblemente hostil. Y, de repente, se mira al espejo y dice: 'Tengo más en común con estas personas que con mi consentida y desagradable familia'. Se da cuenta de que a esa gente le gusta estar con él, aun cuando no sea una persona particularmente simpática".
El filme calibra nerviosamente la intolerancia de Walt exagerando los ejemplos de burla racial afectuosa entre irlandeses, italianos y polacos para mostrar que estas cosas tienen distintos niveles. Le pregunto si le preocupaba encontrar el tono justo.
"No estaba preocupado por nada. Cuando llegás a mi edad, ¿qué te pueden hacer?"
También le resta importancia al hecho de haber sido pasado por alto en los Oscar. Gran Torino funcionaba muy bien en las boleterías pero no obtuvo ni una nominación. "Tuve tres películas nominadas de las últimas cinco que hice. Simplemente hago la película lo mejor que puedo. Lo demás es política y pavonearse. No soy bueno para eso. Creo que nuestro mensaje fue tan bueno como cualquier otro de este año. Así son las cosas".
Eastwood sigue teniendo un cuerpo fibroso y un aspecto duro, pero su postura deja bastante que desear y su famoso susurro a veces parece deberse a la fragilidad de la edad. "Ochenta es sólo un número. Muchos son viejos a los 40 años".
¿Su vanidad no sufre cuando se ve en la pantalla?
"Es demasiado tarde para la vanidad. Si tuviera 30, diría: 'Eh, ese no es un buen ángulo'. Pero ahora no hay buenos ángulos. Así que lo aceptás y seguís adelante".
A Eastwood quizá lo mantiene joven su familia; tiene siete hijos cuyas edades oscilan entre los 12 y los 40 y pico. Su hija de 12 años, Morgan, vive con él y con la segunda esposa de Eastwood, Dina Ruiz, ex conductora televisiva de Arizona. El se casó con su primera esposa, Maggie Johnson, cuando tenía 21 y tuvo dos hijos con ella. Siguieron casados treinta años, durante los que Eastwood tuvo un hijo con Roxanne Tunis, dos con Jacelyn Reeves y otro con Frances Fisher, mientras mantenía una larga relación con la actriz Sondra Locke. Me pregunto si Morgan lo ve como papá canchero o como un padre que la avergüenza. Eastwood parece sorprendido ante este planteo. "Creo que me considera un padre canchero. Nos llevamos muy bien. También tengo una hija adolescente. Creo que piensan que soy un buen padre. No soy totalmente objetivo. No creo que me vean como un tipo que debería ser su abuelo. Antes hacía bromas al respecto: decía que mis hijos no me daban nietos y entonces tuve que tener mis propios nietos".
Es de imaginar que ser hijo varón de Clint Eastwood debe crear ciertos problemas, así como ser hija de algún ícono de la femineidad podría creárselos a una hija. Le pregunto si a sus hijos la relación con él les costó más que a sus hijas. "Quizá. Quizá no. No creo que necesariamente tengan que terminar conflictuados. Los padres deben inculcarles la lógica de la vida. No todo el mundo se convierte en una figura conocida. Eso tiene ventajas y desventajas. No hay que darle más importancia de la que tiene. Uno nunca tiene el control total. Pero tiene que aspirar a fijar la agenda, y el destino hará el resto".

Traducción: Elisa Carnelli

1/3/09

Lucha de clases en la escuela pública

Por Martín Caparrós
Publicado en CRITICA

Hoy empiezan las clases y no empiezan las clases: para la mayoría de los alumnos argentinos, esta mañana no hay escuela. Los maestros de medio país van a la huelga para pedir un sueldo que ninguno de nosotros, periodistas, por ejemplo, aceptaría ni para empezar. Son sueldos tan elocuentes, tan didácticos: dicen, antes que nada, que a la sociedad argentina la educación le importa tres carajos. O, mejor: que a la sociedad argentina le importa tres carajos la educación de sus pobres.
Soy un producto de la escuela pública argentina y a veces, cuando me distraigo, me da orgullo; mi hijo también fue a la escuela pública y acaba de terminar su quinto año. Pero en las décadas que pasaron desde que empecé primer grado –inferior– nuestro sistema educativo cambió brutalmente. Cuando yo era chico sólo iban a colegios privados los garcas que querían educarse a fuerza de hostias y los raros que preferían hablar otros idiomas y los vagos que la escuela pública no soportaba más. Pero mis amigos y yo –hijos de la clásica clase media porteña– sabíamos que el sistema de educación estatal era nuestro lugar: la escuela pública era la mejor, la primera opción. Ahora no: mis amigos dudan mucho antes de mandar a sus hijos a una escuela del Estado –y la mayoría no lo hace.
La educación pública ya no es para todos, ni para el que la elige; es para quien no tiene más remedio. Tres de cada cuatro alumnos estatales pertenecen al tercio más pobre de la población. Entre el 20 por ciento más pobre, nueve de cada diez van a la escuela pública; entre el 20 por ciento más rico, uno de cada siete. Y la tendencia se acelera: en 1997 el 24 por ciento de los chicos acomodados iba a escuelas públicas; en 2006, según un informe del Centro de Estudios de Políticas Públicas, sólo el 15 por ciento. Las cifras precisan lo que ya sabemos: que los padres quieren mandar a sus hijos al privado porque –mejores o peores– por lo menos les garantizan que van a tener clases. Cosa que el Estado no consigue hacer. Así que, entre 2003 y 2006, en apenas tres años kirchneristas, 800.000 argentinitos –casi todos los que pueden– pasaron del público al privado. En la escuela sarmientina quedan los que no pueden: los más pobres.
El fracaso de la educación pública es el efecto más espectacular del derrumbe del Estado argentino. Solía ser su estandarte: la forma más eficiente de producir esa relativa integración social que nos constituyó como país, en esas aulas donde, bajo los delantales blancos, las clases sociales se mezclaban por un rato y se formaban con las mismas consignas, las posibilidades brevemente emparejadas. La educación pública servía para equilibrar, para integrar, para “redistribuir” –y para producir un país más educado, con mejores posibilidades en todos los terrenos. Ahora parece como si no importara. Y, de hecho, no les importa a los que manejan el Estado: hace mucho que mandan a sus chicos a colegios privados. Es una característica de muchos estados actuales –sus dirigentes no se incluyen en ellos, no usan sus escuelas y hospitales, no le pagan impuestos, no respetan sus leyes–y es curiosa: ¿quién se imagina al gerente de la cocacola pidiéndose una pepsi? Así que tengo una propuesta populista para encarar la cuestión educativa. Es una ley que habría que votar cuanto antes: “Queridos gobernantes, no todo pueden ser alegrías, ganancias extraordinarias, honores merecidos, gratitud popular. Los cargos deben tener alguna carga. Y ésta será modesta pero inflexible: se ordena, so pena de prisión y pedorreta pública, que todos los funcionarios del Estado –de un nivel equis para arriba– manden a sus hijos y nietos, sin excepción, a la escuela estatal más cercana”. Es posible que, entonces, la educación pública mejore seriamente. Así estamos, en la lucha de clases.

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