21/6/09

Philip Roth, políticamente incorrecto


Por Matilde Sánchez 
Publicado en Ñ

El hombre saludado como el más grande novelista vivo de los Estados Unidos, para quien el crítico Harold Bloom reclama el Premio Nobel con airada impaciencia, el único, junto a Saul Bellow y Eudora Welty, cuya obra se publica en vida en la American Library, es alto, delgado, tiene unas piernas de caminador compulsivo y se desplaza por su piso descalzo con inmaculadas medias de toalla. Vive y escribe en una zona rural de Connecticut pero ahora está en su piso de la 79, en el West side de Manhattan, para acompañar a su hermano enfermo. Por fin se sienta y se dispone a conversar. Nacido en 1933 en el barrio judío de Newark, Philip Roth estudió literatura en Chicago con el escritor Saul Bellow, una amistad que marcó su futuro. Después de un brillante debut con la novela Goodbye, Columbus , escribió una corrosiva sátira sobre un joven bajo la mirada castradora de su idische mame. El mal de Portnoy , su obrita maestra de 1969, sacó la masturbación de los manuales de la psiquiatría: Portnoy es feliz por su propia mano, en una manzana ahuecada, en un antológico bife de hígado. Después de esta épica del gran onanista, y para sacudir su temprana popularidad, fue a residir en Europa Oriental y en Inglaterra. Trassu matrimonio con la actriz inglesa Claire Bloom, siguió publicando novelas notables como El profesor del deseo , Decepción –cuyo manuscrito hallado por la esposa desencadenó un sordo divorcio– yla extraordinaria Operación Shylock , que ganó uno de sus cinco premios del PEN Club. Allí narra un supuesto complot de la Mossad contra su persona o un rapto de paranoia. Ficción y confesión, lo que hoy algunos críticos llaman autoficciones, vibran muy próximas en toda su obra. pero fue tras el divorcio y a su egreso a los Estados Unidos, a mediados de los '90, que Roth se embarcó en una vorágine creativa, con quizá sólo dos antecedentes célebres, Italo Svevo y José Saramago. A este período pertenecen las novelas Indignación , Elegía , Sale el espectro y la trilogía protagonizada por su alterego Nathan Zuckerman: me refiero a Pastoral americana , La mancha humana y La contravida . A falta de hijos, Roth ganó los mayores premios literarios de su país, y fue condecorado en la Casa Blanca con la Medalla Nacional de las Artes. Todo Estados Unidos tiene una opinión formada sobre Roth, por su inagotable obra o por ser evocado por otros judíos sobresalientes, como Woody Allen –quien ironizó sobre él en una de sus mejores películas, Los secretos de Harry – y el humorista Larry David, autor de Seinfeld y apodado "el Roth de las sitcoms". Quizás uno de sus grandes méritos es haber podido conservar la excelencia del escritor leído por escritores a pesar de un ritmo de publicación frenético y al mismo tiempo, persistir en una prosa que combina la corrosión del sarcasmo, incluso a costa propia, con una sencillez por momentos oral, que vuelve su espesor accesible aun en esta era cada vez menos libresca.

Después del masturbador de fondo Portnoy y la tour de force pornográfica del psicópata en 'El teatro de Sabbath', usted volvió a quebrar el buen gusto. Desde 2006, con 'Elegía', impuso temas impensables: la enfermedad, la impotencia, los pañales para adultos.
Temas a los que llegué en virtud de la edad. Empecé a verme expuesto a incidentes y hechos novedosos, como el adiós a los amigos y la parafernalia de la muerte, los velorios, las apologías ante el ataúd. Todo esto, que parece tan natural a los jóvenes cuando miran alos viejos, no lo es en absoluto. Esta fue la gran revelación: ¡lo natural es vivir! Desde luego, como todos los chicos de cinco o seis años, ya había tenido esa "revelación", a raíz de una tía enferma, un ser adorable, que vino a pasar sus últimos días a casa. Dormíamos en el mismo cuarto y esto tuvo gran impacto en mí. La "revelación" de la propia muerte es misteriosa, va y viene; a veces te llega en medio de la felicidad, por temor a perder lo bueno. Recuerdo que tenía 40 años y por entonces mi estudio quedaba retirado de la casa. Una noche volviendo esos metros por el parque miré el cielo –¡el cielo de noche siempre te puede pegar un buen cagazo!– y recuerdo que pensé: "Phil, no te preocupes más por la muerte hasta que cumplas los 75". Y me pareció un pacto justo. Pero el cumpleaños llegó más rápido de lo que esperaba.

Y fue así como decidió, entre la adolescencia y la madurez, conjurarla con otra revelación: Eros.Qué manera elegante de decirlo, qué bien... La sorpresa escalofriante es verse de pronto rodeado de muerte; un día ya no hay otra cosa...

En un marco que consagra la juventud más allá de lo real y razonable. ¿Siente que la vejez es una frontera, un tabú?
No creo que sea un tabú, cada quien la maneja según sus dones, como se maneja la vida. Lo que piense la sociedad en general a mí no me importa... La suerte fue que después de los 70, dejé de pensar en ella como un problema y la tomé como tema para la literatura.

¿En qué libro? En 'El teatro de Sabbath' hay citas de uno de sus libros favoritos, 'Mientras agonizo', de William Faulkner.
Sabbath está lleno de muerte pese a ser una farsa. Mickey busca el lugar donde será enterrado después de cometer suicidio. Yo tenía 60 años entonces, imagínese, era un bebé...; por eso allí la muerte está rodeada de aventuras. Mientras que en Elegía hay poco de qué reír.

En los libros desde mediados de los '90 en adelante, los desenlaces suelen ser provisorios, incluso los que llegan al promediar el libro, mediante las diversas ambigüedades propias de la realidad: hay diálogos imaginarios, conjeturas e hipótesis que e dan por buenas; sueños, fantasías, imposturas... Ficciones multiplicada en espejo.
Pero eso es la invención. Yo nunca me trazo un argumento de principio a fin, me dejo llevar por el envión, me sumerjo. No podría decirle por dónde comienzo; si lo supiera no seguiría siendo tan difícil. ¡Cada vez empiezo de cero! Tengo una noción de cierto personaje en una situación complicada. Cada narración surge de un personaje en una situación inédita para la que no está preparado. La clave al escribir es encontrar, sin un plan, por puro instinto –y éste es el don– el personaje adecuado a cada predicamento. En Pastoral americana , el sueco Levov debe enfrentarse con la noticia de que su dulce hijita se convirtió en una terrorista urbana: él no está preparado para lo que significarán los años '60 en los Estados Unidos. Ningún ser humano está preparado para lo que debe enfrentar en su vida.

Uno de los fragmentos sobresalientes es cuando la amiguita de la hija terrorista acosa a Levov. Y lo que prevalece es la vulgaridad como violencia suprema.
Coquetear a un hombre mayor es la mejor manera de humillarlo. Y cuanto más vulgar, más violento, sí, injurioso. Esa joven es la encarnación del diablo de esos años pero no es una criatura de mi invención sino de esa época. Había cientos de chicas así. De hecho, era el primer momento en la historia de la humanidad en que las mujeres se involucraban en política y no con pancartas. Es la erupción volcánica que precede el movimiento feminista. Y además, la sexualidad siempre entraba en juego.

Muchas de sus novelas transcurren en momentos singulares de la vida política de su país. En 'Indignación' es la guerra de Corea; en 'La mancha humana' es el caso Lewinsky. En ellas la gran Historia se articula con una biografía. Pero usted fue criticado por simplificar estos movimientos de protesta.
Diga mejor, por no haberlos justificado ni haberlos hecho potables. Yo odiaba la guerra de Vietnam y no estaba precisamente en la derecha. En la vida a menudo tengo opiniones estúpidas como cualquiera pero mientras escribo no tomo posición: ataco la tarea, describo lo que veo. Aprendí que no hay que atender a cualquier crítica porque, ya sabe, el lector toma una novela y la usa para sus fines personales. Hago lo mismo; tomo de la vida lo que me sirve para hacer una ficción de arte.

Sin duda, las críticas más acérrimas las ha tenido de la comunidad judía, por sus críticas al estado de Israel y su desacralización de la Tierra Santa. En 'La contravida', Zuckerman visita a su hermano en Galilea, admite que el sitio da para afirmar que a Jehová le llevó una semana crearlo mientras que Londres debió de insumirle meses de retoques...El personaje no encuentra allí nada digno, hay un sarcasmo tras otro sobre los colonos.
Se trata de colonos de los asentamientos, son los que sueñan con el Gran Israel, es la derecha expansionista. De hecho, mis amigos israelíes me atacan porque soy demasiado condescendiente con esos colonos siniestros. Todo depende de dónde uno se para. Esos temas me saltan al cuello, trato de saber lo que hace palpitar a esos personajes...

Desde Portnoy en adelante, en cada una de sus novelas aparecen los temas de la identidad y la asimilación: están los rasgos comunes de la colectividad judía pero también el anhelo de herejía y quienes "celebran sus raíces", tal como usted los presenta, son patéticos.
Me gusta reflejar esto de que otro venga a decirte: "deberías ser así, deberías ser como yo", en un libro así como en la vida. Mi trabajo es encender la luz en medio de un drama; y si explota todo, que explote, no lo voy a detener. Trato esos temas pero en mis propios términos. Identidad... Mire, cuando oigo esa palabra sacudo la cabeza en señal de asentimiento pero la verdad es que no sé lo que quiere decir. "Identidad", "celebrar las raíces"..., no son palabras de mi vocabulario.

En sus libros desmiente la identidad, aunque se teorice mucho sobre las narices...
Los judíos han sido grandes inventores;de hecho inventaron el mito de la nariz judía hasta creérselo, cuando está el mundo lleno de grandes narices italianas, griegas y egipcias. Ya lo ve; después de su calvario en el siglo XX los judíos siguen fabricando buenas narices... Yo tengo una nariz de gentilsi la compara con las narices mayores de la estirpe. ¿Sería judío el que inventó la rinoplastía? Yo me hice hombre en la época de las rinoplastías pioneras, y aunque hoy se ven trabajos asombrosos, las narices de quirófano brillan a los costados.

La actriz judía de 'Me casé con un comunista' se odia a sí misma por serlo. Ese es el judío que ridiculiza Larry David.
¡Ah, los judíos que se odian a sí mismos son los mejores! Es un chiste. No me gustan las etiquetas; puedo decirle que escribo para romper etiquetas. Un buen libro es una caja con estereotipos rotos. El estereotipoes un corsé de metal, es ignorancia. Y le aclaro que no miro a ese tal Larry. Por tevésólo veo partidos de béisbol.

Newark, Nueva Jersey. Fui pero su paisaje ya no existe.
Te críes dónde te críes, vas a estar impregnado de tu región. Mi región era una familia de Newark y éramos parte de una comunidad. Yo era amorosamente tiranizado por la cultura del barrio judío pero no sentía las cadenas de la restricción. Ser judío era formar parte de una red. Pero yo nací y vivo en los Estados Unidos, por lo tanto me pienso un americano libre. Se debe tener en cuenta la importancia del regionalismo en la literatura estadounidense: John Updike es su Pensilvania central. Hay autores que intentaron escapar a los límites de esos pequeños mundos y pasaron el resto de sus vidas evocándolos. El mayor narrador de la literatura de mi país escribió toda su obra sobre Jefferson County, ¡un solo condado de Mississippi! Faulkner escribíasobre la aristocracia decadente, los negros de Mississippi o el idiota del pueblo. ¿Sabe qué dijo cuando lo invitaron al agasajo en la Casa Blanca en su honor? "Demasiado lejos sólopara una cena." Mucho más mundano y acaso tan grande, Bellow dice al ganar el Nobel, en 1976: "¿Me están viendoahora cómo viajo a todas partes?". Pero él sólo escribe sobre Chicago.

Sexo, sexo... Sus personajes son verdaderos maratonistas. Hay sexo para todos los gustos, vivido y fantaseado, novias, esposas, amantes, guirnaldas de mujeres; hay obscenidad, comunión emocional, porno crudo. Usted es ateo pero el sexo funciona como creencia. Es el lugar del anhelo, el engaño, la verdad sobre sí mismo.
Fui testigo de una transformación salvaje de los códigos sexuales. Si pienso en la exposición sexual en los años de mi iniciación, tras la Segunda Guerra, y los estímulos de los jóvenes hoy, bueno, es como comparar dos planetas. No puedo juzgar quién lo pasa mejor pero sí decir que el contraste es exorbitante.

¿Cree que sigue siendo un país puritano? ¿Cómo conviven la pornografía con el caso Mónica Lewinsky, que por poco lleva a Clinton al juicio político?
Lewinsky fue un rebrote masivo de prensa amarilla. Se debió al uso que los medios dieron al escándalo. El puritanismo acabó en los EE.UU. en el siglo XVIII, es un mito sobre este país donde el entretenimiento más extendido es la pornografía. Usted va a un hotel en Chicagoy si quiere, ve 27 películas porno en una noche. Si busca online "asiáticas calentonas", se puede pasar el resto de su vida abriendo páginas. La mitad de los matrimonios termina en divorcio por adulterio. Lo que sí teníamos en los '50 era un poderoso convencionalismo de clase media. Y sin embargo,era un país de grandes bebedores. ¿Sabe cuál es el movimiento social más importante de los EE.UU.? Alcohólicos Anónimos. La corrupción ha sido grave históricamente; piense en el negocio de los esclavos y en la conquista del Oeste. EE.UU. no se hizo con salmos sino matando indios. Entre la corrupción histórica, el capitalismo y las finanzas hay un hilo conductor. ¡Ahí tiene al financista Madoff ! Un judío que no le hizo nada bien al pueblo judío...

Qué modo de celebrar sus raíces, estafar a su colectividad...
La libertad produce exceso, arte y corrupción. Así es la bestia americana. Es un país que, por su dimensión misma, resulta diabólico.

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