22/4/13

Nick Cave: "Este disco fue como una rehabilitación feliz"


Por Alexis Petridis 
Publicado en THE GUARDIAN

Es un domingo por la mañana y Nick Cave –bronceado y pulcramente trajeado- recibe a la prensa en la sala del primer piso de un restó en Brighton. Nacido en Australia, después de vivir a lo largo de los años en Berlín, Londres y San Pablo, ha pasado este último decenio convirtiéndose en uno de los habitantes más famosos de esta localidad al borde del mar. “Cave, el rey del Rock”, como persiste en llamarlo el diario local cuando sale en sus páginas, parece ser visible en la ciudad. Quizá porque se niega a vestirse con informalidad –nada menos que como una estrella pop, como corresponde. Lo cierto, dice, es que en realidad él no quería mudarse a Brighton: fue idea de su mujer. Antes, sus visitas a la ciudad le habían dejado una impresión negativa. “Era el lugar al que trataba de ir para desintoxicarme”, señala con sequedad. “Lo único que sabía de este sitio era que transpiraba a más no poder en un cuarto de hotel durante tres días”.
Cave sigue siendo capaz de ver atisbos del fin de los tiempos en los lugares más improbables. “Los mensajes de texto son apocalípticos en cierto nivel”, murmura cuando se menciona el título del primer simple de Push The Sky Away: We No Who U R. Ha protestado en más de una oportunidad por el cliché de los periodistas que contrastan su pasado (disoluto, saturado de droga, propenso a golpear tanto a miembros del público como a entrevistadores, tan bohemio en su organización personal que sus dos hijos mayores nacieron con 10 días de diferencia de mujeres que estaban en distintos continentes) con su vida en estos últimos tiempos, como prócer musical notable, feliz en su matrimonio, abstemio y no fumador, entrevistado encantador e ingenioso y autor de dos novelas, el prólogo a una edición del Evangelio según Marcos y dos películas: la muy premiada La proposición, de 2005 y Los ilegales de 2012, recibida más fríamente) Push The Sky Away se grabó en un estudio residencial en Francia. En el video del making off queda sentado que se trató de un experimento de vida comunitaria, que le sorprende un poco que la banda haya emprendido. “No creo que nadie a nuestra edad, acostumbrado cada uno a hacer las cosas a su modo, quiera irse a vivir con un grupo de otros tipos durante tres semanas en un lugar del que ni siquiera se puede salir. Fue muy fuerte. Es como una maldita rehabilitación o algo por el estilo. Como una rehabilitación feliz si es que eso existe”. Frunce el entrecejo. “En realidad, olvidemos lo de la rehabilitación feliz, porque va a terminar siendo el título. No fue en realidad como una rehabilitación. Pero la intensidad sí fue real. Me gustó mucho”.
Dice que el entorno influyó en el sonido “como de viaje y atmosférico” de Push The Sky Away: es muy distinto del rock de garage movido de su predecesor, Dig Lazarus Dig!!! y también del estruendo visceral de Grinderman, su proyecto paralelo con sus compañeros de Bad Seeds, Warren Ellis, Jim Sclavunos y Marty P. Casey. Es indiscutible que las letraspermiten captar mejor la formación de las letras más densas del álbum, entre éstas Higgs Boson Blues, una fantasmagoría de imágenes apocalípticas que asimila no sólo el descubrimiento de la partícula sub-atómica por parte del Colisionador Hadron, sino a Robert Johnson, el asesinato de Martin Luther King y a Miley Cyrus. La estrellita de Disney termina la canción “flotando en la piscina” en lo que parece ser la última incorporación al elenco creciente de damas que hallan finales lúgubres en las canciones de Cave. “Bueno, no sé si está boca abajo”, frunce el ceño. “Tal vez está en un colchón inflado. Si está acostada en un colchón la imagen es, en cierto modo, aún más devastadora, considerando la naturaleza de la canción y el colapso espiritual absoluto que se está produciendo a su alrededor. No, digamos que no está simplemente en un colchón. Quiero decir: no tengo nada en particular contra Miley Cyrus. Todo esto surgió porque estaba en Madame Tussauds con mis hijos y ellos se pusieron a abrazar la obra en cera de Miley Cyrus. En la sala siguiente estaba Elizabeth Taylor como Cleopatra. Ellos toqueteaban a Miley Cyrus, y yo les dije, bueno, esperen un momento, acá tienen a Elizabeth Taylor. ‘¿Quién?’ Y eso me causó cierto impacto, y por eso está flotando en la piscina”.
Pese a que el tema no le agrada, es algo que podría estar ligado en parte a la absoluta disparidad entre los extremos de su vida. Hace unos años recibió un doctorado de la misma universidad que había dejado 30 años antes. “Estaba hundiéndome en una energía negativa porque había fracasado, básicamente le había fallado a la universidad que me daba el doctorado. Y cuando estaba cruzando la puerta para ir a buscar el diploma, se lo dije a mi madre. Y mi madre...” Su voz se apaga. “Me matará por decir esto, porque es una mujer muy digna. Pero mi madre dijo: ‘La cabeza en alto y que se vayan al carajo”. Se ríe. “Tiene 85”.
Hay una parte de él que desearía retirarse, dice. “Creo que es la mayor hazaña de honestidad artística que puede haber. Tirar los guantes y decir: se acabó. Pero todavía no llegué a ese punto, siento que no estoy en la línea de llegada. Tal vez así se sienta uno cuando piensa todo el tiempo, maldición, que paren. Pero me gustaría estar en posición de retirarme, decir simplemente: ‘Me encanta la vida que hago y quiero a los que me rodean y me alegra pasar tiempo con ellos y no hacer nada’”. Sin embargo, su producción parece más torrencial que nunca: desde que cumplió 50 en 2007, hizo cuatro álbumes –dos con The Bad Seeds, dos con Grinderman- compuso la música y grabó siete bandas de sonido cinematográficas, publicó una novela y también una compilación de sus letras, y escribió una película.
“Me entusiasmo excesivamente con las cosas. Si alguien me dice: ‘¿Querés hacer esto?’ Yo le digo: Sí. ¡Puedo hacerlo! ¡Como no! Y a la semana pienso, maldición, tengo que hacer esta porquería. Es un problema para mí y es un problema para la gente con la que trabajo. Digo que sí cuando no debería decir que sí”. Sonríe y dice, con cierta pesadez: “Ahora, con esta única entrevista, arruiné toda mi carrera de guionista, probablemente tenga un montón de tiempo disponible. ¿Hay algo? Hago teatro, stand up...”.

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